
viernes, 12 de septiembre de 2014
lunes, 1 de septiembre de 2014
Cuando llovía en agosto, antes del frío.
Llovía, sí.
Pero Teillier sabrá
entender
No importa
si fue un impulso o un error,
que no avergüence.
No importa
el café, las manzanas,
las colillas,
los fantasmas, las nubes,
el planisferio,
ni la luna.
No importa
la soledad,
la
desmemoria, ni la enciclopedia.
Importa el
viento,
hace flotar
a los pelícanos.
No importa
volar,
o detener el
tiempo.
Ya que no sé
si fue un impulso o un error
de físicos y
químicos.
Pero el mar
sigue siendo azul,
a pesar de
la naranja.
Cosas vistas, las mías.
I
Fumaba.
La noche era
un perro negro bamboleante,
pero con
manchas blancas.
II
El más joven
dio saltos corretiando al otro.
Le mordió
las orejas, le gruñió, lo desafió.
El otro,
mejor alimentado, lo miraba.
Parecía interesado
y lo seguía.
Hasta que
saltó, le mordió las orejas y lo desafió.
III
Corríamos.
Jugábamos a
tomar agua del pasto.
Si se unían
uno o dos,
no importaba,
nosotros jugábamos
a tomar agua del pasto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)